Mami Esto Está Chuli
colegio educación peques

El periodo de adaptación de Pequepríncipe.

Me hubiese encantado empezar diciendo ¡Que alegría! ¡Pequeprincipe se ha adaptado genial al cole! pero no, ¡TODO MI GOZO EN UN POZO! No ha sido tan fácil.


¡Que malo es tener un referente!. Si, si, como lo  leéis. Fran lo puso todo tan fácil….

Siempre he considerado que no soy  muy drama-mama, pero mi nivel hormonal no está muy compensado últimamente, así que mi sensibilidad está a flor de piel. Voy a pensar que es eso, porque mi pequeño osito amoroso no suele ponerme las cosas muy difíciles “generalmente. Voy a ponerlo entre comillas y subrayado porque hay excepciones y no voy a decir que su crianza está siendo un camino de rosas, ni mucho menos. 


Durante este verano estuvimos tanteando el terreno con la frase típica y seguro que más repetida en muchas casas este verano de “ya vas a ir al cole de los mayores, que chuli” a lo cual su respuesta tajante y cortante era siempre la misma: `a mi me gusta el cole mio´. Normal, y totalmente comprensible, lleva en la misma guardería desde hace mas de un año, pues como a todo hijo del vecino, le gusta lo que conoce, SU COLE. 

Jugábamos con una baza importante a favor nuestro y  de que la adaptación no fuera muy dura, y es que su hermano y el comparten patio, además de que se había pasado el curso anterior yendo a recoger a Fran, con lo cual conocía las instalaciones y el cole de los mayores perfectamente, bueno y también la voz el pueblo sabio que nos decía que al estar acostumbrado a la guarde no le costaría tanto. 

Así que llego el día, por su apellido pequeprincipe entraba el primer día. MALA NOTICIA. Teníamos eco de las 20 semanas en el hospital y coincidía con la hora en la que entraban los dos. Dejamos a Fran en casa de un amigo y se fue con el al cole, y Mario se quedo con la abuela, que más tarde lo dejaría con al tata y lo llevaría al cole en su primer día. Nosotros seguro segurísimo que llegábamos a la hora de la salida, y así fue. 

Después de varios wathsapp y alguna llamada, la tatachula me confirmo que se había quedado muy bien, así que llegamos los dos todo ilusionados a recogerlo. La salida fue estupenda, que digo estupenda, salió contentísimo, solo 5 niños fueron ese día y esos 5 junto con otros 5 volverían al día siguiente.

Mi peque habla poco, así que solo logré que me dijera que lo había pasado bien. BUENA SEÑAL. 

2º día de adaptación: ¡quien tiene un tío tiene un tesoro! pues eso piensan mis hijos de sus dos tíos, pero en este caso toca hablar de mi hermano, más conocido como su TITI. El titi se podría merecer un post de agradecimiento por su paciencia interminable con sus sobrinos, sus juegos, y sus incansables conversaciones con ellos. Pero ese día, se podía haber quedado en casa, porque su buena intención de acompañar a su sobre a su segundo día de adaptación terminó con el peque cual serpiente agarrada a su  cuello, y entre llantos se intuía algo así como  ´titi no quiero´ ´titi que no quiero´.  Un drama vamos…. 

La salida fue mucho mejor. Salió contento, sin una lágrima, claro, se iba a casa, aunque en un rato volveríamos a por el hermano, y eso sería otro drama, casi me veo en la necesidad de mandarles una carta de súplica al clan tv para que cambiara la hora de ‘go Diego go’, pero pensé que sería más fácil para el siguiente día, entretenerlo con alguna que otra cosa. 

3º día. Tras tomarse su tostada con tomate y sacar un libro de la biblio, su alarma interior se encendió automáticamente a las 10 menos 10 y sin que nadie de las allí presentes nombráramos la palabra tabú cole empezó a repetir, a modo de estribillo, “el cole no me gusta”, “el cole no me gusta”, “el cole no me gusta”, hasta que llegamos a la puerta de su aula, y para mi sorpresa y para el de “mi sentimiento de mala madre que deja a su hijo llorando en el cole”, el muy joio, digo caradura, le da los brazos a su seño y se calla. TOMA  YA ZRIS, ZRAS…. lo que viene siendo, me gusta el cole, pero que sepas mama que voy a llorar para que te sientas un poco mal. 

El 4º y el 5º día, fueron una repetición del tercero, con muy poquitas variaciones. Alguna lágrima más o menos, algún que otro moco, pero poca cosa. 

Y llegó el día, pasamos de la adaptación de 2 horitas, a la jornada completa. Esa mañana salimos temprano de casa, y nos fuimos los 4 dirección al cole. Cuando ya dimos una de las curvas en las que él intuyó que nos dirigíamos al lugar prohibido, empieza a resonar en nuestros oídos la frase más escuchada de la última semana, ¿la adivináis?, os doy una pista, contiene la palabra chula de la semana:  cole. ¡Al cole no, el cole no me gusta!, pero no conforme con haberlo dicho una vez, conté hasta 25 veces en menos de 1 km……pufff, ni kiko rivera dj es capaz de poner en bucle tantas veces seguidas una misma frase en tan poco tiempo. 

Llegamos a nuestro temido destino y papichulo aparca el coche y SORPRESA. Fran el que había empezado el año anterior tan bien, que no había llorado ni una sola vez, repite la ya aclamada frase de ¡ No quiero ir al cole! ¡No me gusta mi cole! oh dios, tierra trágame. ¿De verdad? ¿Que santo es hoy? ¿los astros se han alineado en mi contra? ¿han planeado esta conspiración mientras yo dormía?

Así que ahí iba yo con uno de cada mano, dispuesta a dejarlos a cada uno en su fila, el pequeño que salía corriendo, Fran con unos mocos que le llegaban a la boca, cojo a Mario y se lo entrego a la seño como el que entrega un saco de patatas, beso y venga que luego viene la mama, me voy a la fila de Fran, saco un pañuelo, le limpio los mocos, y le digo a la seño que no se que le pasa. Beso, media vuelta y no miro atrás porque las hormonas me tienen muy sensible. 

¿Qué fue eso? pues yo tengo mi teoría de un ataque de envidia en toda regla. Fran es un niño muy bueno, pero toda la atención iba centrada en su hermano esos días porque el era quien empezaba una etapa nueva, y sin quererlo y aunque él también hubiese cambiado de seño y fuera todo diferente, no le habíamos prestado la suficiente atención y decidió demostrárnoslo así. 

Los dos salieron contentos, y no se hablo de los pequeños incidentes, pero después de esto y no lo diré muy alto, todo ha cambiado. Los dos entran tan contentos y se ponen cada uno en sus respectivas filas, sin yo tener ni que entrar, sino que quedarme observándolos desde la puerta y en algún momento en el que ellos me lo piden saludando tipo reina Leticia

Así que mis pequeños campeones ya están adaptados y su mama también o eso espero. 


¿COMO HAN IDO VUESTRAS ADAPTACIONES? ¿DIFÍCILES?

contádmelo, no seáis tímid@s


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