Mami Esto Está Chuli
crianza maternidad niños

Y llegó el día: Mamá yo no me quiero morir.

Y así ha sido, y llegó el día en el que mayor pronunció esas palabras: “mamá yo no me quiero morir”. Recuerdo que fue en Semana Santa, exactamente el jueves santo mientras veíamos las procesiones del pueblo. Supongo que su maestra de religión le había estado explicando porque se celebra la Pascua de Cuaresma y ese tema se le había quedado grabado. Así que le preguntó a su padre, papá ¿tú te vas a morir? ¿y yo?. Inmediatamente después las lágrimas le brotaban de los ojos mientras sollozaba que no quería y a mi se me partía el alma por no saber consolarlo.

Así nos hemos tirado muchos meses, en los que ha tenido rachas mejores y otras peores. ¿Porqué me lanzo ahora a contarlo? Pues creo que es porque ya necesitaba hacerlo, además hace unas semanas murió nuestro hamster, y es la primera vez que no se “nos escapa” la mascota sino que muere.

Reconozco que me pillo de sopetón. Había odio a mi madre contar una y mil veces como yo me había obsesionado con el tema de pequeña, hasta el punto de llorar cada día pero nunca había pensado que a mis hijos les podía pasar lo mismo. Quizás no ha sido eso, sino la esperanza de que no sintiera curiosidad por un tema que a mi no me resulta nada cómodo y porque no decir, también me angustia.

Mi hijo es un niño emocionalmente muy sensible. No le resulta fácil gestionar sus emociones, por lo que hablar con él del tema muerte fue complicado y muy denso y a mi me costó mucho no cortar la conversación porque me suponía coger un estado de nervios importante.

El padre que es mucho más calmado y tiende mucho a documentarse, leyó mucho sobre el tema. Así que con la información que el fue recopilando y nuestro instinto como padre y conociendo la sensibilidad de nuestro hijo decidimos seguir unas pautas, que a día de hoy parece que  por lo menos le están dando un poco más de tranquilidad.

 

  • Hablarle con un lenguaje claro, sin engaños. Está claro que no podemos decirle que eso no va a pasar, que jamás va a morir. Mi hijo no es un niño que se conforme cualquier cosa, él pide conversación, que se le expliquen las cosas. Así que lo enfocamos desde el punto lo más natural que podemos, intentando resolver sus dudas e intentando que piense que todavía queda mucho para que pase eso.

 

  • El miedo a quedarse sólo. Por la edad que tienen ellos no conciben la vida sin nosotros. Mamá, y si tú te muertes ¿quién nos va a cuidar?. Ellos no piensan en que un día serán adultos y tendrán su familia, sólo quieren la protección de sus padres.

 

  • Escucharlo y no quitarle importancia a sus preocupaciones. Como ya he dicho antes me angustia verlo sufrir y algunas veces intento contar la conversación pero reconozco que no es lo mejor. Los padres estamos para darle esa seguridad y precisamente esa es la que buscan cuando nos cuentan sus miedos o angustias y hay que hablarlo.

 

  • ¿El cielo existe?. El cielo existe para algunas religiones, en especial la nuestra, y no se si está bien o no decirles que cuando mueres vas al cielo pero lo que si que es verdad es que como niños que son les calma pensar que allí encontrarían porterías o juguetes. Se que cualquier psicólogo o terapeuta seguramente no te aconsejaría decirle esas cosas pero por experiencia en el caso de nuestro hijo a él le reconforta mucho pensar que habría cosas que a él le gusta.

 

  • Relacionar la edad con  la muerte: Mamá. ¿la abuela vieja va a ser la primera en morirse?. Pues quizás si, hijo. Claro mamá, es que es la más vieja. Cuando le decimos que no piense en la muerte siempre lo acompañamos de, queda mucho tiempo para eso, y claro, el relaciona la vejez con la muerte. Igual y ojalá no sea así, nos toque explicarle que eso no es así por algún caso cercano, pero por ahora el lo ve como algo lejano y eso le hace sentirse mejor, aunque no quiera hacerse mayor.

 

  • Intentar evitarle sufrimientos gratuitamente. Vivo en un pueblo, nos conocemos todos y se suele hablar de casos de fallecimientos o muertes muy continuamente. Intentar evitar hablar delante de ellos permite que se les olvide el tema .

 

 

Cuando murió Pepi, nuestro hámster, decidí que no les iba a engañar y les iba a decir la verdad, lo que si que hice fue retirar el cadáver XD. Cuando ellos se levantaron y vieron la jaula vacía preguntaron por ella. Yo les dije que papá la había llevado al veterinario porque no se movía y el veterinario le había dicho que Pepi había muerto y se había ido al “cielo de los hámster”. Lo sé no me fustigueís, pero fue lo primero que se me ocurrió, sólo tuve un rato para prepararmelo. No se lo tomó mal del todo, pero lo que más le afectó fue que muriera tan pronto. Tuvimos que explicarles que los hámster suelen vivir un año y medio, y como lo veíamos que no terminaba el de quedarse conforme le dijimos que las moscas sólo viven unos 20 días y la mariposa sólo una semana.

 

No se si lo estamos enfocando de la mejor manera, pero desde luego si que estamos haciéndolo de la forma que vemos que a él le podamos evitar sufrimientos. Ya hemos pasado de una charla diaria a una pregunta esporádica. Supongo que esto acaba de empezar pero bueno ya estamos más preparados y no nos pilla de sorpresa.

 

¿ Cómo enfocáis vosotros el tema muerte con vuestros peques?    

¿ Me dais algunos consejos?

 

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7 Comments

  • Reply
    Carolina mamá ríe
    18 septiembre, 2017 at 10:04

    Uppppsss hoy hablamos de lo mismo. En casa acabamos de enfrentarnos a este trance y está siendo muy difícil. Mi rubio aun es pequeño y el concepto que tiene de la muerte no es muy claro aun. No obstante, lo hemos hecho lo mejor que hemos podido; explicaciones reales sin entrar mucho en detalles, siempre información adaptada a su edad, permitirle estar triste…qué más te puedo decir, siempre con mucho cariño.

    • Reply
      mamiestoestachuli
      18 septiembre, 2017 at 22:31

      Ays vaya. Lo siento mucho. Supongo que cuando es tan cercano es más difícil aunque difícil es siempre….

      • Reply
        Carolina mamá ríe
        19 septiembre, 2017 at 10:10

        Sí, en realidad para un niño da igual que se haya muerto un abuelo que su mascota, para ello es una pérdida importante en ambos casos.

  • Reply
    dacilmp
    18 septiembre, 2017 at 15:34

    A mi me pasó los mismo. Los dos se han obsesionado con el tema. Mas el mayor que el pequeño. Intenté ser sincera, pero tambien les dije que irian al cielo porque pensé que ya habria tiempo cuando fueran adultos de que eligieran sus creencias. Al padre no le hizo gracia. Pero me da igual. A ellos les ha calmado

    • Reply
      mamiestoestachuli
      18 septiembre, 2017 at 22:32

      Claro. Eso pienso yo. A él le ayudó mucho que yo se lo dijera y lo calmó. Ya habrá tiempo…. por un lado me consuela saber que hay más niños como el

  • Reply
    Mónica - Refugio de Crianza.
    21 septiembre, 2017 at 19:09

    Ay pobre! yo aún no he tratado este tema. El año pasado en su clase, hubo dos niños que perdieron a sus papás. Es un cole de 16 niños en total así que eso es muy impactante. Tenía 4 años y opté por no darle explicaciones, el no preguntaba porque no se enteró. Por ahora, voy evitando el tema porque no ha surgido (toco madera) y no veo aún necesidad de hablarle de la muerte.
    El día que pregunte…pues la verdad, seguramente haré como con todo, improvisar y dejar que me salga solo jejej.

  • Reply
    Arantxa | en mi cajón de sastre
    30 septiembre, 2017 at 21:13

    Qué tema tan complicado. Mi pequeña desde que tiene tres pregunta por la ‘viejita’, su bisabuela y ella sabe que está en el cielo y nos cuida desde allí, pero no ha preguntado por el tema abiertamente y la verdad es que si lo hiciera me daría cosa, porque creo que es muy complicado. Me apunto tus tips.
    Gracias!

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